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Cómo Aprender a sentarse

Libro Moverse en libertad de Emmi Pikler

Hoy vamos a tratar un tema que suele preocupar a muchos padres, no sin antes volver a recalcar que cada niño es un mundo y como tal su desarrollo es personal e individual. Hablaremos de cuándo y cómo comienzan a sentarse los bebés, esto es, cómo aprender a sentarse.

Aunque a nosotros nos pueda parecer una tontería, lo cierto es que si dejamos a nuestro bebé en una superficie amplia y segura, con los suficientes estímulos a su alrededor, tendrán total libertad de movimientos, y podrán experimentar y probar por si solos, hasta que consiga aprender a sentarse por sí solo.

Suelo, suelo y más suelo, es lo que los bebés necesitan. Sobre una alfombra, goma eva, una manta… y siempre sin nada cerca que pueda ocasionar algún peligro para nuestro peque, eso sí, muchos juguetes de multitud de colores y texturas.

A la cuestión de cómo aprende el bebé a sentarse por sí solo, os diremos que nuestro retoño podrá conseguir aprender a sentarse de las siguientes formas:

1. Tendido sobre su espalda, se coloca de lado y estira el brazo que le queda debajo. Desde esta postura semi-tumbada, termina de impulsarse y se sienta.

2. Tendido sobre su vientre, se coloca a gatas, y echando su cuerpo hacia atrás, consigue sentarse.

3. Gateando llega a una superficie fija y se impulsa hasta quedar de pie, de ahí, se agacha hacia detrás y queda sentado.

Estas formas de aprender a sentarse nos desvelan el desarrollo de otras habilidades motoras previas y necesarias para alcanzar este fin. De modo que antes de que nuestro bebé consiga sentarse solito tiene que dominar las siguientes habilidades:

• En posición boca arriba, levantar la cabeza (puede que para agarrarse los pies) y se coloca de lado.

• Saber girarse de boca arriba a boca abajo y viceversa

• Gatear con soltura o simplemente colocarse en posición a gatas.

• Agarrarse e incorporase cerca de una superficie estable (siempre que no sean los padres los que lo inciten ofreciéndoles las manos)

Todas estas fases citadas son muy importantes, es más, podríamos decir que son imprescindibles para conseguir aprender a sentarse.

Queremos insistir también en que no debemos obligar a nuestro bebe a que lleve a cabo comportamientos de forma forzada, ya que eso tendrá graves consecuencias, secuelas físicas y emocionales:

Físicas:

La espalda de nuestro bebé sufrirá una gran tensión debido a que su musculatura no está los suficientemente desarrollada para esa postura. Será adquirida cuando domine y entrene otros muchos movimientos y músculos.

De modo que cuando son sentados si haber aprendido antes a girarse sobre sí mismo o colocarse a gatas, pueden que nunca lo hagan. Estos pequeños exigen ser sentados con tal frustración que son pocos los padres los que pueden resistirse el hacerlo.

Emocionales:

Una de las consecuencias emocionales es que no fomentamos su actividad autónoma, ya que dependerán siempre de otra persona para adquirir la sentada.

El pequeño se verá privado de la oportunidad de conocer y desarrollar sus capacidades: la confianza en sí mismo es en un primer momento motora (lo que puedo o no puedo hacer)

Y aunque no lo creamos, mostramos una falta de respeto en el ritmo de sus adquisiciones motrices. Le estamos transmitiendo una serie de expectativas que no están a la altura de sus capacidades.

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Sobre Gema García

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